Debo entender
Es momento de cambiar, de
dejar atrás esas heridas que no sirven de nada seguirlas mirando, es momento de
dejar que sanen que se conviertan en cicatrices y que sean recordadas como
heridas de batalla. Batallas impuestas por mí misma y mi empeño absurdo de
seguir recordando el pasado en vez de tomar cada de uno de esos encuentros sus
enseñanzas y convertirlas en herramientas y parte de mi armadura para las
nuevas batallas que se avecinan…
Lo tengo tatuado en el
brazo como recordatorio de que siempre la fortaleza y el mantenerse con la
cabeza en alto es la solución para el martirio, la agonía o la desesperación,
también afrontando que la felicidad que se me es dada en este presente es algo
que siempre había querido, ¿Por qué querer derrumbar algo que me mantiene a
flote, algo que me enseña y algo que es mucho más intenso que cualquier cosa
que haya sentido antes? DEBO
entender finalmente que lo que me hace mal y es parte del pasado, se tiene que
quedar en esa parte de mi vida.
Aunque sigo preguntándome
en que parte de todo este trayecto dejé todo eso que me hacía feliz y plena de
lado, ¿En qué momento de todo esto me dejé perder tanto? ¿A qué le tengo tanto
miedo? ¿ a la soledad? ¿A la muerte? ¿A los demonios que viven dentro de mí?
Tantas preguntas y tan pocas respuestas pero algo debo hacer, algo existe para
que yo pueda salir de este hueco, de esta parte oscura de mí que tanto me
absorbe y que se vuelve como un parásito en busca de más. No puedo permitir que
todo eso que me quiere sacar y que puede darme felicidad y plenitud se vea
apañado por mi oscuro empeño de auto-sabotear todo lo que está bien.
Es hora es seguir
soltando, es hora de seguir viviendo y permitirme que las experiencias buenas
de la vida lleguen a mí como tienen que ser, que no debo insistir con más
cuando hay veces en las que está bien simplemente conformarse con las cosas que
ya fluyen, con las que te hacen sentir vivo, que te hacen sentir como que
vuelas en la nube más alta y esponjosa a esos miles de atardeceres que amas
tanto y que te hacen tan feliz, con esos besos y caricias que se marcan en la
piel y que calientan todas esas partes que creías frías y muertas dentro de ti.
Basta con romantizar la tristeza
y dejar que ese sea mi único medio de inspiración y que si no hay tristeza, no
hay nada de qué hablar… Basta de fingir que todo está bien y de verdad empezar
a hacer algo al respecto. Los malos momentos de mi vida definitivamente me
hicieron lo que soy ahora pero implica que yo me tenga que aferrar cuando tengo
tanto que perder, cuando estoy perdiendo la carisma, la alegría, las risas, el
tiempo y dándome dolores de cabeza por algo que no lo vale.
Quiero entregarme
completa sabiendo perfectamente que me aceptan con todo y mis piezas rotas, con
todo y mi potencial de salir adelante, con todo lo que soy y con todo lo que
puedo llegar a hacer por mí.
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