Tus ojos y los míos.
Sigo recordando como memoria que no se va tus ojos posarse en los míos junto con esa sonrisa quizás un poco tímida y un poco penosa, una y otra vez en mi cabeza, es una sensación que extrañaba sentir. Sé perfectamente que son las ventanas del alma y volví a sentir ese calor recorrerme la espina dorsal cuando estabas ahí, haciéndome olvidar todo lo que estaba a mi alrededor, mirándome como que si ya no era yo sino que era una persona nadando entre nubes de emoción… Tan sólo fue un minuto porque sonreías al instante pero ese momento sentía aun más esa sensación que tanto extrañaba. Fue cuando entendí nuevamente porque no he podido dejarte atrás porque aun sigues presente en mi cabeza.
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