Lo que vive en mí.
Estoy
cansada de fingir que todo está bien, que por mi cabeza no pasan esos
pensamientos de querer dejar todo y simplemente irme muy lejos. No quiero más
sentir esto, sentir esta sensación tan abrumadora que me ahoga muy lentamente y
que trae consigo un vacío que no tiene razón ni sentido pero que simplemente
está ahí haciendo presencia de mis mayores temores.
No
quiero vivir todos los días refugiando mi corazón y en lo que hay en él, en no
dejar que nadie vea mis cicatrices porque me avergüenzo de ellas, porque
recuerdo todo lo que pasé y creo que tengo que aprender ser un poco más
resiliente para que todo mi pasado me haga
más fuerte de lo que ya soy.
Odio
cuestionarme y dudar de que si soy o no una buena persona, si sé que he
cometido errores a lo largo de toda mi vida pero eso no implica que seré un error
toda la vida, que no valgo la pena y que simplemente ya soy un caso perdido.
Odio
sentirme que no soy suficiente, que mis sueños siempre se van alejando un poco
más porque tengo miedo a que de verdad no ocurran y quiero creer que todo esto
es sólo para enseñarme que no voy a sufrir toda la vida, pero mientras que todo
esto pasa siento que cada día puedo menos.
No
está demás a veces actuar como que eres irrompible y que el ego te hace una
armadura que no permite que vean mucho más de lo que ya estás mostrando, sé que
está mal pero suelo hacerlo porque aunque no lo parezca no permito que casi
nadie tumbe mis muros y vean todo lo que escondo. Aunque si ha pasado que unos
errores han entrado a ver todo lo que hay y me han derrumbado hasta los
cimientos que son los únicos que siempre quedan en pie.
¿Es
mucho dolor el que siento o el que mi mente crea? ¿Acaso todo lo que siento es
una ilusión que cada vez la voy convirtiendo en real y es lo que sucede?
Detesto
las miles de preguntas que se hacen en mi cabeza y que no me dejan dormir en
las noches, detesto no poder expresarme de la mejor manera porque siento que
todo está mal en mí y quiero dejar de pensar en eso.
Cuestionamientos
tras cuestionamientos el alma se vuelve ciega y la mente empieza a crear
películas de sucesos inexistentes y dolorosos.
Tengo
miedo…
Tengo
miedo de mi misma y de mi mente, de que las preguntas me ahoguen, que la
desesperación me lleve a algo peor. No le temo a la muerte pero si a la muerte
de la que se siente por dentro cuando ya no hay nada que te haga sentir vivo
otra vez.
Muy
el fondo sé que todo esto es pasajero, que la vida así me quiso enseñar y que
si hay un Dios que todo lo ve me puso esta prueba porque sabe que puedo con
esto y que mi vida va a cambiar a medida que los golpes, raspones y cicatrices
se hacen en mí y puedo resurgir como el ave fénix con el que siempre me he
identificado.
La
esperanza no está perdida y no voy a perder la batalla más difícil de mi vida,
así que haré todo lo que esté en mi alcance para cambiar lo que está mal en mí.
El
dolor pasará y las cicatrices quedaran
para recordarme de donde vengo y quién soy.
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