Palabras desde el dolor
Las palabras escritas
desde el duelo, desde el desamor o el insomnio de alguien que no sale de tu
cabeza pueden ser las más sinceras que esas cuando tienes todo lo contrario, a
veces esas sensaciones son relativas y pueden acabarse cuando menos lo esperas…
Estar en este punto para muchos puede ser pasajero pero para los que escribimos
suele ser de ahí la esencia existencial de nuestros escritos, poemas, sueños y
temores.
Pienso que de los intentos
y de las fallas se consigue la gloria de poder cambiar al mundo, tu mundo,
junto con la percepción de los demás hacía a ti, pero pasa que cuando te dejas
derrumbar, tus percepciones internas cambian o te acercan la niebla hasta tus
ojos para que no veas que sucede; tiendes a sumergirte en ese vaso y hasta que
no toques el fondo no saldrás a flote de nuevo.
Hay que dejar de creer que
la gente es completamente buena y hay que ser más malicioso, confiar cuando sea
estrictamente necesario porque pueden herirte donde más te duele o apagar tu
fuego esencial ese que te mantiene vivo, a menos que seas lo suficientemente
astuto como para percibir el daño antes de tiempo y alejarte mientras puedas,
pero no es encerrarse en una burbuja y no dejar que nadie se acerque, es saber
que si te equivocas con tus decisiones puedes cambiarlas justo el día siguiente
y así sucesivamente hasta que ya no dudes y todo vaya a su ritmo.
Existen las personas más
sinceras o con la mayor sonrisa que suelen ser del tipo de persona que te
describen y escriben desde las palabras escritas de su dolor, lo pongo en este
caso como sinónimo de ese estado depresivo continuo, ese que nunca desaparece
pero que te permite continuar y apreciar la vida con colores más radiantes que
el resto. Apreciar la vida desde este punto de vista gris suele ser lo más
exacto que exista porque al conocer personas que vayan pintando tu mundo logras
amar y apreciar de más lo que la vida te está dando, lo importante es reconocer
que eres más fuerte que todo y que ahogarte en ese vaso no solucionará nada si
no lo ves medio lleno.
Pero también existe de ese
tipo de personas que quieren pintarte y hacerte vibrar con colores radiantes
para simplemente dejarte a medias y que la agonía haga el resto del trabajo por
ellos… He aprendido a diferenciar a estas personas, he aprendido muy lentamente
que mis palabras escritas desde mi dolor son lo que me hacen y que eso no lo
debo cambiar por nadie y que sus ideales no son iguales a los míos y que mucho
menos asumen que me ven desde sus realidades pero que no son las mías.
Debo admitir que sé
perfectamente que estoy en el proceso de cambios más importantes de mi vida,
puesto a que las personas más cercanas a mi han hecho de manera simultánea una
llamada de atención a ciertas actitudes y acciones que he estado cometiendo que
harían que la desesperación y mi ansiedad volvieran todo un caos y yo quedaría
así, reventada y sin nadie. Entenderlo y arreglarlo suelen ser los procesos más
complicados pero no imposibles, es saber que “la vida encontrará mil y un
maneras de tumbarte pero depende de ti si levantarte o no”, es entender que no
todo es para siempre, y que “echarse a morir” a veces no soluciona nada.
Entré a un momento de mi
vida en el que pienso que si la vida quiere tumbarme, o que las personas que
menos creí quieren lastimarme no lo iban a hacer, pero si en algo de lo que
dijeran tenían razón sobre mí, me callaría, escucharía y analizaría todo lo que
tienen para decir hasta determinar las verdaderas causas de sus reacciones a
mis acciones, ese es el momento más sincero de ellos, aunque están de esas
personas que si te quieren y te aprecian pero también quieren corregirte para
que no lo sigas haciendo, de ese tipo de personas es de quiénes me gusta estar
más, te aceptan como eres pero de paso te arreglan para que seas una mejor
persona.
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