Y con un disparo al corazón, problema resuelto.
Es tan sencillo a veces hablar tan directo que quede claro el mensaje, es tan fácil demostrar desinterés o simplemente un “no quiero nada” pero al parecer existen personas que muy poco claro tienen esto, aun no puedo ni procesarlo.
A veces te miran y sientes que con las miradas te dicen cosas que probablemente no sean, sientes tanto que no lo controlas o cuando ni siquiera te ven; estaba entre felicidad con agonía y tristeza con decepción y al parecer mi percepción no falló... Yo siempre lo supe pero no quise admitirlo, yo veía a la realidad tan cerca como una palma de la mano apunto de estamparse en tu mejilla pero había algo que la detenía.
Sentía ira con lujuría por un cuerpo lleno de mucha textura y sensualidad, el prototipo de cualquiera en realidad. Aunque yo sabía que ocurría quería hacerme una imagen de que su cara algún día estuviera enfrente de la mía de una manera distinta y no me importa si a esto lo llaman despecho pero cuando de alguna manera te rompen el corazón, no hay otra cosa que sentir que el despecho.
Puede ser esta una grata sensación porque contribuye a reestablecer los patrones de las cosas que buscabas y que por una u otra razón no tienes o perdiste... Cualquiera puede ser.
Yo pretendía llegar tan lejos como un cohete fuera de la atmósfera y lo que fui fue una simple mariposa atrapada en una jarra de vidrio, sellada y sacudida hasta morir... Pero de amor que de alguna manera u otra se siente como volver a nacer, supongo que la vida se trata de eso. De no siempre ser el prototipo de alguien, el sueño de todas las noches, el amor platónico o simplemente alguien de quién te enamoraste a primera vista.
De cierta manera agradezco esa presencia a medias en mi vida, en tan poco tiempo hizo que muchas dentro de mi cambiaran o florecieran unas nuevas, mi cabeza tenía razón “Sólo está jugando o en realidad es que no quiere nada” e hice caso omiso; acepto mis consecuencias porque yo fui quién los busqué y me encontré en un laberinto que daba tres pasos y estaba encerrada.
Mi propósito aun está claro, mis motivos intactos y el deseo de amar no se va a desvanecer, no será... Pero puede ser alguien más, inclusive puedo ser yo misma que tanto me he dejado por fuera, puedo empezar a recobrar energías haciendo lo que más me gusta o escribiendo miles de cartas a alguien como que si nunca fuera a leerlas.
Pero sigo sin comprender porque para matar un sentimiento con una desilusión como la que me han hecho dijeron: “Y con un disparo al corazón, problema resuelto.”
Pero ya verán, esto no termina aquí.
A veces te miran y sientes que con las miradas te dicen cosas que probablemente no sean, sientes tanto que no lo controlas o cuando ni siquiera te ven; estaba entre felicidad con agonía y tristeza con decepción y al parecer mi percepción no falló... Yo siempre lo supe pero no quise admitirlo, yo veía a la realidad tan cerca como una palma de la mano apunto de estamparse en tu mejilla pero había algo que la detenía.
Sentía ira con lujuría por un cuerpo lleno de mucha textura y sensualidad, el prototipo de cualquiera en realidad. Aunque yo sabía que ocurría quería hacerme una imagen de que su cara algún día estuviera enfrente de la mía de una manera distinta y no me importa si a esto lo llaman despecho pero cuando de alguna manera te rompen el corazón, no hay otra cosa que sentir que el despecho.
Puede ser esta una grata sensación porque contribuye a reestablecer los patrones de las cosas que buscabas y que por una u otra razón no tienes o perdiste... Cualquiera puede ser.
Yo pretendía llegar tan lejos como un cohete fuera de la atmósfera y lo que fui fue una simple mariposa atrapada en una jarra de vidrio, sellada y sacudida hasta morir... Pero de amor que de alguna manera u otra se siente como volver a nacer, supongo que la vida se trata de eso. De no siempre ser el prototipo de alguien, el sueño de todas las noches, el amor platónico o simplemente alguien de quién te enamoraste a primera vista.
De cierta manera agradezco esa presencia a medias en mi vida, en tan poco tiempo hizo que muchas dentro de mi cambiaran o florecieran unas nuevas, mi cabeza tenía razón “Sólo está jugando o en realidad es que no quiere nada” e hice caso omiso; acepto mis consecuencias porque yo fui quién los busqué y me encontré en un laberinto que daba tres pasos y estaba encerrada.
Mi propósito aun está claro, mis motivos intactos y el deseo de amar no se va a desvanecer, no será... Pero puede ser alguien más, inclusive puedo ser yo misma que tanto me he dejado por fuera, puedo empezar a recobrar energías haciendo lo que más me gusta o escribiendo miles de cartas a alguien como que si nunca fuera a leerlas.
Pero sigo sin comprender porque para matar un sentimiento con una desilusión como la que me han hecho dijeron: “Y con un disparo al corazón, problema resuelto.”
Pero ya verán, esto no termina aquí.
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