Viviendo cada signo
Me
he dado a la tarea de averiguar lo que la vida tiene para mi y cuales
son sus planes conmigo; está más que claro que esas respuestas no
vendrán así como así que entre más busque menos aparecerán y la
idea es que me de una “sorpresa” ya sea buena o mala, pero hay
que estar preparados por que uno no sabe con exactitud que tan fuerte
puedan ser.
Sin
detenerme y mucho menos dándome por vencida he decidido cautivarme
una vez más corriendo el riesgo de no encontrar alguna diferencia
entre lo bueno y lo malo, quiero arriesgarme en algo que realmente
valga la pena ya sea: Amor o algunas otras metas... Quiero un día
despertarme y darme cuenta que nada de lo que había hecho fue en
vano y que todo mi esfuerzo valió la pena.
La
exactitud entre lo que siento y lo que llevo por dentro dan conciso a
la idea de que me falta mucho por experimentar y mucho por ver, creer
y crear para poder ser feliz completamente, principalmente necesito
confiar más en mi y en mis instintos, continuar con mis sueños y no
cambiarlos por nada ni nadie; que mi vida tenga forma de “vida
perfecta” pero que no sea nada de que recibir envidia de los demás.
Me
he propuesto día a día pensar bien cada uno de mis planes,
proyectos y metas a seguir porque no quiero equivocarme, no quiero
imaginar que por un error mío las oportunidades y las ventajas se me
vayan... Estoy dispuesta a creer en lo imposible, en lo que no se ve
y lo que no se piensa sino que se siente, y quiero eso, sentir que
cada día que mi corazón aumenta de tamaño al saber que no estoy
sola aquí, que tengo buenos amigos (de esos que se cuentan con los
dedos de la mano), que tengo una buena persona que me complementa a
mi lado y que la relación con mis padres y familiares (que a pesar
que tienen sus altibajos va como quién dice “Con viento en popa”)
y algunos conocidos de la vida que van cruzándose para enseñarme
cosas que otros no pueden.
Debo
admitir que paso días desviviéndome por algo que no tiene sentido o
que simplemente tiene fácil superación y que algunas veces “me
ahogo en un vaso de agua” cuando simplemente me puedo poner en “la
plancha” y flotar para que los problemas y las cosas malas fluyan,
pero hay que darse cuenta de algo, si no existiesen los problemas
jamás y nunca creceríamos como personas, por que son esos “los
obstáculos de la vida” o “aquella piedra en el camino” que nos
hacen caer y levantarnos para un mejor mañana. Es como la metáfora
de la flecha: “La vida te empuja hacía atrás llenándote con
problemas para relanzarte hacía al futuro” o bueno esto es
simplemente un arreglo que le hice a la frase.
Entre
tantas cosas descubrí que lo que somos hoy en día somos lo que no
fuimos en nuestras vidas pasadas, y sí, creo infinitamente en el
pasado reencarnado en este presente, soy muy creyente de hecho del
destino, confío plenamente que todas mis buenas acciones y todos mis
buenos y malos momentos repercutirán en el futuro pero de una manera
evolucionada, las cosas malas se convertirán en experiencias de la
vida que mis descendientes tendrán para aprender, y las cosas buenas
sólo seguirán sucediendo.
Pero,
¿Cuando sabes que estás en el suelo? ¿Cuando es hora de levantarte
si tus rodillas sangran? ¿Cuando es el momento oportuno para darnos
cuenta que todo en algún momento no está del todo bien? Es como
darnos cuenta que así como buenos planes y unas ganas de luchar
contra todo que se acerque en busca de hacernos daño te das cuenta
que también puedes sufrir y sufrir en serio.
Sin
detenimientos o realidades nos damos a la tarea de ser pacientes y
perseverantes en lo que realmente deseamos, y si nos caemos querremos
levantarnos así nos sangren las rodillas, así nos tiemblen las
piernas o así que tengamos el corazón hecho trizas y el alma en el
suelo... Hay que levantarse y crecer, hay que ver y sentir con
firmeza, hay que descubrir y amar con cautela, que no somos simples
máquinas, que somos seres humanos y que sentimos todo lo que esta
tierra posee.
Quiero
dar con mi palabra un sello firme de que cambiaré por completo lo
que hoy en día pienso y sin dudas veo una nueva mujer que va
creciendo con el pasar de los días, quiero ser una mujer
independiente inclusive hasta de las personas, que pueda amar pero no
depender de ello, que pueda sentir pero no depender de la piel de
alguien más, que pueda soñar con un mundo mejor y no todo el tiempo
lleno de fantasías con alguien en específico, pero más que nada en
el mundo quiero ser libre, en el mero sentido de la palabra.
LIBERTAD,
eso exijo, algo que ya uno nace y que viene del mismísimo Dios:
“Tendrás tu libre albedrío” pero con esto Él también quiso
decir que hay que asumir las consecuencias de nuestros actos, quiero
libertad total para mi ser, pero acepto con ella las “condiciones”
que trae consigo, no digo que quiero hacer “todo lo que me pegue la
regaladísima gana” pero si, quiero tener voz y voto completo en
todo. Pues obvio que con la mayoría de edad ya te miran diferente,
pero insisto que a veces no es necesario la cantidad de años que
tengas encima, sino lo explícitamente maduro que puedas ser, y si,
reconozco que no suelo serlo del todo pero hago mi mejor esfuerzo
para mantenerme en eso.
Insisto
muchas veces que la gente no sabe con exactitud lo que piensas,
sientes, vives o sueñas, tratan de tener al menos una idea de ello
pero no saben al cien por ciento lo que llevas dentro, pero si
existen algunas personas que con sólo mirarte a los ojos, escucharte
y sentirte aunque sea un poco lejos saben exactamente lo que sientes
o que tratas de decir, a ese tipo de personas son las que más hay
que mantenerlas cerca porque existirán muchas ocasiones en las que
no vas a querer hablar y no querrás decir nada a menos que “te den
en el tema” ; pero hay otras que simplemente creen saberlo todo
pero no es así, y a veces uno teme (por algunas de sus actitudes)
abrirse a ellos para expresar lo que sentimos, por que es verdad
algunas de estas personas pueden ser nuestros más allegados y puede
ser bastante complicado hacerlo.
La
verdad es que, al fin y al cabo hay que vivir, hay que sentir,
querer, amar y soñar como que si no existiese algún mañana por que
algún día todo va a acabar y no podremos detenerlo, pero es ahora o
nunca, aceptemos nuestras consecuencias de esos actos que en algún
momento vamos a cometer, seamos conscientes de una buena vez que no
hay tiempo para niñadas pero tampoco hay que dejar morir nuestro
“niño interior” sólo hay que saber ubicarse y adaptarse al
ambiente... Por último hay que sentir todo lo que tengamos en cada
coma, cada punto y coma, en cada punto y seguido hasta el punto final
y cuando este llegue dejar ir sin rencores la historia vivida por que
después de esa se escribirán muchas más.
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