Llueve.
Llueve y tengo frío.
Llueve y tú no estás aquí para abarzarme.
Me podrá encantar la lluvia y a ti no te podrá
gustar, podré odiar la oscuridad y sé que tu amarla... Pero me encantaría más
poder pasar una lluvia llena de oscuridad al lado tuyo, mientras mantenemos los
ojos cerrados con nuestras manos y cuerpos tocándose.
Susurrándonos lo mucho que nos amamos, lo mucho que
sentimos creando allí un mundo en el cual sólo pertenezcamos tú y yo, ese cuál
mientras más soñamos más interesante es.
Irnos besando lentamente al son del palpitar de
nuestros corazones, mientras que nuestros cuerpos se funden en un sólo abrazo y
la cama se llena tanto de ti cómo de mi, las sabanas nos protegen del frío
arrasador de la lluvia incesante buscando así separarnos.
Pero ningún frío o tempestad nos logrará separar si
ese sueño de tenerte acá conmigo se cumple.
Pasar la noche de esa tormenta entre besos, caricias
y oscuridad hasta que la luz del día vuelva a su lugar.
¿Qué si sueño demasiado?
Pues al parecer si, soñaba con encontrarte y ahora
lo hice pero ahora sólo sueño con poder besarte, abrazarte pero nunca dejarte
ir.
Está lluvia en soledad me mantiene despierta, me
hace pensar en todo lo que ha sido de mi pasado de todo lo que vendrá en mi
futuro y me hace pensar que eras tú esa pequeña pieza faltante a este pobre
corazón.
Eres cómo lluvia, esa lluvia que me refresca y me
hace sentir mejor, simplemente ahora en cada cosa que veo, siento, pienso o
sueño sé que estás allí dándome todo de ti, dándote una oportunidad para amar
de nuevo... Para amarme a mí.
Porque simplemente lo eres todo y te amo por eso.
Comentarios
Publicar un comentario